Salieron del Estado de México con la promesa de cumplir un contrato de trabajo con la empresa Totalplay y regresar pronto a casa. En lugar de ello, David y Alejandro Lionet, de 22 y 25 años, se convirtieron en las víctimas más recientes de la violencia en Chiapas. Su “desaparición forzada” a manos de un grupo armado en Tuxtla Gutiérrez destapó una trama, que solo comenzó a moverse cuando la exigencia familiar y el acompañamiento feminista encararon la indiferencia institucional.
Mariana Morales
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. — La meta era cumplir con una jornada de trabajo en telecomunicaciones y volver a casa. Sin embargo, para David y Alejandro Lionet, de 22 y 25 años de edad, originarios de Chimalhuacán, Estado de México, un viaje de trabajo contratado por la empresa Totalplay se transformó en una pesadilla de una semana.
El pasado 7 de octubre, tras culminar sus labores técnicas en esta capital chiapaneca, ambos jóvenes se retiraron a descansar a un inmueble rentado mediante la plataforma Airbnb en la colonia Albania Baja.
De acuerdo con grabaciones presentadas por la Fiscalía General del Estado a los familiares, en el sexto día, cuando iniciaron las investigaciones al ejercer presión la Colectiva feminista Colectiva Feminista Ehécatl , a cargo de Carmén Zamora, y dos de sus integrantes, quienes viajaron desde el Estado de México hasta esta ciudad a solicitud de las familias, fue durante la madrugada de ese día cuando un comando armado a bordo de dos camionetas arribó al domicilio.
En minutos, al menos dos hombres armados ingresaron a la vivienda forzaron la puerta con lo que parecía una bazuca y se llevaron por la fuerza a los jovenes . Las imágenes en poder de las autoridades registran que uno de los jóvenes fue sustraído en pijama y el otro descalzo. Reportes posteriores oficiales señalaron que las unidades se desplazaron con rumbo a los municipios de Berriozábal y Ocozocoautla, a casi una hora de esta ciudad.
Seis días de clamor
Al enterarse de lo sucedido, los padres de David y Alejandro viajaron de inmediato desde Chimalhuacán Estado de México hacia Tuxtla Gutiérrez Chiapas. Durante casi seis días, enfrentaron el desconcierto, la lentitud en las actuaciones iniciales, y los gastos que estar en una ciudad ajena.
En el sexto día la exigencia de justicia cobró impulso con la llegada e intervención de la Colectiva feminista Colectiva Feminista Ehécatl , una colectiva del Estado de México que ha realizado búsquedas de desaparecidos en todo el país, quienes acompañaron a los padres para presionar a las autoridades locales. Fue hasta entonces cuando las autoridades ministeriales ingresaron formalmente al domicilio de la colonia Albania Baja para procesar la escena.

Chiapas crímenes sin resolver estuvo presente desde lejos. Presenció que las familias se subieron al techo de la vivienda, revisaron la cisterna y notaron que, contrario a lo que supuestamente dijo el dueño del domicilio, que cuando entraron los hombres armados quitaron las cámara de seguridad, vieron que las cámaras de seguridad no habían sido arrancadas. Estuvo presente la Comisión Estatal de Búsqueda, dos policias de élite de Chiapas “Pakales”, cuatro unidades de la Guardia Estatal y Ministeriales.
Durante esa revisión en presencia de los familiares salieron a la luz contradicciones: mientras en el video que las autoridades mostraron a las familias, se ve que la puerta principal había sido forzada con un artefacto de alto impacto —similar a una bazuca— por el grupo armado, en la inspección física la entrada no presentaba los daños vistos en el video.
Por la noche, a las afueras del domicilio, las familias denunciaron queque Jesús Ernesto Molina Ramos, Fiscal de Distrito Metropolitano de la Fiscalía General del Estado, se atrevió a intentar intimidarlas, durante una reunión.
Por su parte, el padre de David enfatizó que sus hijos son jóvenes trabajadores, ajenos a cualquier actividad ilícita. “Ya sabemos que a mis hijos se los llevó un grupo armado de este domicilio, no buscamos culpables, solo les pido que suelten a mi hijo y a su compañero”, dijo.
El hallazgo
La madrugada de este miércoles, alrededor de las 3:00 horas, las autoridades informaron a los familiares sobre la localización de David y Alejandro.
En encuentros con medios de comunicación por la mañana, los padres relataron el duro impacto del reencuentro. Según la información brindada, los jóvenes fueron hallados caminando por la vía pública, visiblemente lastimados, aterrorizados y con la mirada perdida, secuelas evidentes del trauma vivido durante sus días de cautiverio.

Hoy, David y Alejandro están de vuelta con los suyos. Aunque el abrazo familiar marca el fin de la búsqueda física, inicia ahora un largo proceso de sanación emocional para dos jóvenes cuyo único delito fue salir de su hogar para ganarse la vida honradamente.




