Por: Mariana Morales
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.— El pasado lunes 19 de octubre, a la 1:30 de la tarde, Miriam Cruz Alpuche, de 47 años y dedicada al campo, junto a su nieta Ariana Scarlet Velázquez Cruz, de 12 años y estudiante de primer año de secundaria, salieron en cuatrimoto desde el centro de Ostuacán hacia la ranchería Tanchichal para ver a un becerro recién nacido. Nunca regresaron.
Tras perder contacto con ellas, la familia interpuso la denuncia correspondiente mientras la propia ciudadanía organizó brigadas de búsqueda por medios propios y redes sociales. El primer hallazgo ocurrió dos días después, el miércoles 21 de octubre, a orillas de un río: el cuerpo de Miriam fue localizado embolsado y cubierto con piedras.
La indignación creció y la población exigía apoyo tecnológico a las autoridades para localizarla, “se solicita drones, helicópteros, se teme por la integridad de la niña, se mantiene la esperanza que la niña esté viva pérdida”, se leía en redes sociales.

Mientras Protección Civil afirmó que su equipo canino y autoridades hallaron el cuerpo de la menor, pobladores aclararon en redes sociales que fueron voluntarios locales quienes la localizaron.

Posteriormente, el fiscal general, Jorge Luis LLaven Abarca confirmó la causa de muerte: Miriam falleció a causa de heridas por arma punzocortante, mientras que la niña fue víctima de abuso sexual y estrangulamiento.
La chispa de la furia popular
Aunque el Gobernador del estado, Eduardo Ramirez informó sobre la detención de dos presuntos responsables “mediante un operativo discreto”, la indignación social ya se había desbordado. La tensión se incrementó en la plaza central tras el sepelio de las víctimas este sábado, donde los pobladores exigían respuestas inmediatas.
Pese a los intentos del alcalde Víctor Manuel López Jiménez por calmar a la multitud, la turba impidió que un vehículo trasladara a los sospechosos fuera de la comandancia municipal. La protesta derivó rápidamente en violencia: grupos de ciudadanos bloquearon los accesos al pueblo, provocaron un apagón en el cuadro central e ingresaron por la fuerza a las instalaciones policiales.
En medio del caos, la multitud sustrajo a los dos hombres detenidos. En la plaza principal, uno de los sospechosos fue agredido brutalmente hasta decapitarlo a golpes, mientras que el segundo implicado, un hombre de la tercera edad, resultó gravemente herido.
Tras el linchamiento y decapitación de dos presuntos responsables por el doble feminicidio de Miriam y Ariana en Ostuacán, Chiapas, la familia de Angélico Jiménez Pardo (expareja de la abuela) denunció su desaparición. Jiménez acudió a declarar ante la fiscalía el viernes 23 de octubre como parte de las investigaciones y, desde entonces, se desconoce su paradero.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido un reporte oficial detallado sobre el saldo final de los disturbios ni sobre las investigaciones derivadas del linchamiento. El Fiscal, Jorge Luis LLaven Abarca dijo este domingo 25 de octubre que los detenidos sí eran los responsables, y que lo hicieron por venganza, pero no dijo de qué venganza.
En un lapso de dos semanas, Chiapas registró la desaparición de cuatro niñas y adolescentes en distintos municipios del estado:
- Jhoselin Michelle (16 años): Desaparecida el 11 de octubre en Copainalá.
- Kiabeth Tlamaní (14 años): Desaparecida el 14 de octubre en Comitán tras no llegar a la secundaria; una cámara captó a un taxista hablándole, pero las autoridades no lo han localizado.
- Ariana Scarleth (12 años): Desaparecida el 19 de octubre en Ostuacán junto a su abuela Miriam (víctima de feminicidio) y posteriormente hallada sin vida.
- Yazmín López (10 años): Desaparecida el 21 de octubre en un ejido de Tuxtla Gutiérrez.





